Nuestros comienzos

 HISTORIA DE LA COFRADIA DE

LA SANTA VERA CRUZ

 

OSORNO LA MAYOR

PROLOGO

Al emprender este trabajo de recopilación de datos de la Archicofradía de la Santa Vera Cruz, me anima el deseo de que no quede para siempre ignorada su historia y su pasado.

A la realización del propósito de sacar a la  luz esta historia, ha contribuido con gran eficacia un grupo de personas y organismos a las cuales debo rendir tributo de admiración y gratitud. Esta historia no introduce de lleno en ese espíritu litúrgico que por todas partes se recomienda en los días de la Semana Santa principalmente.

En rigor, la liturgia de dichos días es la reproducción de la historia de nuestra redención por Jesucristo. Ante todo la Pascua de Resurrección es la solemnidad de las solemnidades, el misterio de los misterios y entorno a ella gira la parte más solemne del ciclo litúrgico anual, la Cuaresma que le precede como una preparación.

El cristiano y especialmente el cofrade de la Santa Vera Cruz, se ve inmerso en esa preparación y a ella se entrega en cuerpo y alma, con el afán de celebrar los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, con el mayor fervor y devoción.

A ello pretende contribuir esta pequeña obra, sin ningún alarde de sabiduría ni vanidad.

Una magnifica ilustración y la claridad y sencillez de datos, hacen más fácil y grata la lectura de esta obra y complementan las deficiencias de un relato que pretende ser ameno e interesante.

 

 

FUNDACION DE LA COFRADIA DE LA SANTA VERA CRUZ DE OSORNO

CAPITULO I

El nacimiento de las Cofradías tuvo lugar hacia la mitad del siglo XVI, en el famoso Concilio de Trento, como una reacción a la Reforma Luterana.

Aquellas celebres Cofradías Peniténciales, tuvieron como núcleo central, la idea de penitencia y piedad y estaban compuestas por gremios profesionales como agricultores, alfareros, panaderos, curtidores etc. La Cofradía otorgaba el disfrute de gracias espirituales, privilegios canónicos y sufragios a sus miembros y no hay que ocultar que tuvieron sus pleitos, debidos a la falta de fe o de dinero.

En el archivo parroquial y libros de la Cofradía, consta que en 1540 se unieron las cofradías de San Pantaleón, Rocamada y Santa Marina,”para ser todos de una unión” junto con la de la Vera Cruz. Es evidente que estas cofradías ya existían, y al pasar por malos momentos económicos y abandono de los cofrades de sus deberes religiosos, decidieron la unión o fusión de todas ellas en una sola que fue la de la Santa Vera Cruz. Esta Cofradía llevo al principio el nombre de COFRADIA DE LA SANTA VERA CRUZ Y SAN PANTALEON.

Los fundadores de la Cofradía fueron, según datos del archivo parroquial y de la Cofradía, D. Ignacio Vara Otero, cura propio, D. Francisco de Aguilar y Platas, licenciado, D. Basilio de Padilla, cura ecónomo, D. Juan de Navamuel Varona, D.ª Ana de Bartolomé, miembro del Tribunal, D.ª Isabel Pinto, licenciada y D. Juan Barba, abogado.

En el Archivo Histórico Nacional se encuentran los Estatutos y Reglas de la Cofradía que datan de 1548. De los cuales se posee copia, gracias a D.ª Sarita Rodicio García, miembro de la Cofradía y profesora de Paleografía y Diplomática de la Universidad Complutense de Madrid, que investigó y halló dichos documentos.

Entre las reglas de la Cofradía, figuraba primordialmente la de velar a los enfermos, acompañar en los entierros y misas de los hermanos que fallecieren y asistir con túnica y capillo a las procesiones que en Semana Santa organizaba la Cofradía.

También era obligación de los hermanos, lacerarse o azotarse, en el Humilladero de la Piedad, lugar que hoy conocemos como ermita de la misma.

El 21 de Marzo de 1593, la Cofradía de la Vera Cruz, presenta escrituras a favor del Cabildo, sobre memorias y aniversarios.En los días de la Cruz de Mayo y Septiembre, en el de San Francisco de Asís, y misa cantada todos los primeros domingos de cada mes y misa rezada todos los días del año.

Dos meses mas tarde el 13 de Mayo, la Cofradía de San Pantaleón presenta escritura similar sobre 37 misas cada año (33 rezadas y 4 cantadas), entre ellas las misas en la ermita los días 19 de Febrero (fiesta de la Traslación del Santo) y el 27 de julio fiesta titular. Junto con la misa en la ermita del Santo Adrián el DIA de San Quirce, y las dos en la de la Magdalena el DIA 22 de Julio y el día de San Juan Bautista, el día 24 de Junio, misas que paga la Cofradía de la Cruz.

 

La primera capilla que tuvo la Cofradía, fue por el año 1580, la llamada de Salinas, a la entrada de la Iglesia a la derecha, con un altar dedicado a San Jerónimo. En ella se celebraba misa cantada todos los primeros domingos de mes y responso por los fallecidos.

Posteriormente, fue adquirida por el capitán Bustamante para su familia, pasando la Cofradía a tener  su altar propio, el que actualmente posee desde 1708 en la nave del Evangelio.

La Cofradía celebraba sus juntas y reuniones, en el antiguo hospital en la calle de Rimador, hoy cocheras municipales. Es curioso que a este hospital se le conoció como hospital de palmeros, sin duda se atendía en el a los peregrinos que venían de Roma.

En 1789, tal vez por incumplimiento de la disposición del Obispo, según la cual se prohibía  a los cofrades gastar en refrescos y comidas los bienes de la Cofradía, Ho talvez por abandono de cuentas de los mayordomos, el Obispo trato de extinguir la Cofradía sin lograrlo “teniendo que abandonar su Ilustrísima apuradamente la sala de juntas (según consta en el Archivo Parroquial) “ya que los cofrades promovieron fuerte alboroto.”

CAPITULO II

 

Otros documentos relativos a la Cofradía de la Vera Cruz, se conservan en Archivo Histórico Nacional, además de los cuarenta capítulos de “Regla” hechos por la propia Cofradía en 1548, e incrementada con otros tres en 1549 y aprobada por el Sr. Obispo de Palencia en 1607.Veintidós años antes había llegado a Roma la noticia de su constitución, en un momento en que la Casa condal de Osorno, había universalizado la cabeza de su Estado, porque tras la fundación de Osorno de Chile, miembros de la Cofradía figuraban en altos cargos en aquellos pueblos y en la Corte Pontificia, había un Fray Tomás Manrique, maestro del Sacro Palacio que tuvo relación con la Cofradía.

Sin entrar en detalles, notemos como a mediados del siglo XVI, los cuarenta capítulos de “Regla” por los que e regula esta “Santa Cofradía” imponían exigencias, no puramente formularias, sino de autentica vida cristiana, que la convertían en escuela de buenas costumbres e incluso en una completa forma de vida.

Es importante señalar que todas las cofradías de la Vera Cruz tienen profundas raíces en la Alta Edad Media, hacia las fechas en que esta constituida la de Osorno.

Al fervor que acompaño a los primeros años del Concilio de Trento, iniciado en 1544, debe atribuirse mas precisamente el gran rigor de esta Regla, que somete a normas precisas, como han de proceder los cofrades y “disciplinantes”, en las procesiones y exige a quien ingresa en ella solemne promesa de vida cristiana y ella misma esta dictada por afanes tan rigurosos como los expresados en estos términos:”… Los cofrades que ahora somos-dice ante el escribano público, 3 de Junio de 1548, juramos todos y cada uno de por sí a Dios nuestro Señor, y a una señal de la Cruz, en forma de derecho, bien y cumplidamente de conservar, cumplir y guardar por todos los días de su vida todos los Capítulos y Ordenanzas de esta Regla”.

En el volumen del Archivo Histórico Nacional, figuran junto a los Estatutos de la Cofradía, una relación de las fincas que esta poseía y sus arrendamientos en años sucesivos, así como de los ingresos y gastos. Como ejemplo podemos ofrecer unos datos de precios consignados en las cuentas de 1769, a saber: “… trigo 14 reales el cuarto, cebada a 41 reales la carga,… vinos de dos cosechas sucesivas a 10 y 5 reales el cántaro (16 litros). Garbanzos y lentejas a 30 reales la carga…”.

Desde sus comienzos los hermanos de la Cofradía arrendaban el Domingo de Ramos las insignias e imágenes para las Procesiones del Jueves y Viernes Santo, y satisfacían el importe de dichos arriendos en especie, bien con cargas de trigo o de cebada.

El Jueves Santo después de la Procesión, se reunían todos los cofrades para celebrar la cena o “colación” tradicional, contribuyendo cada uno con “un cuarterón de alubias” (cuarta parte de una libra de peso) y tres onzas de carne, además del correspondiente vino y pan.

Es curioso que al comienzo de la Cofradía, contribuyera cada hermano  con su aportación sin gravar a la Cofradía, sin duda con el deseo de no empobrecerla.

En el Archivo Parroquial se conservan varios documentos relativos a la Cofradía de la Santa Vera Cruz, alguno de los cuales reproducimos:

“… Escritura hipotecaria de la capilla de los Salinas (bajo la torre de la Iglesia.

Diligencias de la venta de la casa del Vinculo a Martina Hierro.

Escritura de Capellania de misas del Cabildo de Osorno contra la Cofradía de la Vera Cruz año 1593.

Escritura de la Cofradía de la Vera Cruz, año 1593.

Escritura de venta de la Capilla de los Salinas 1598.

Regla que han de observar los Cofrades de la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Osorno

Lo que sigue a continuación es copia del siglo XIX de los Capítulos, que componen la Regla de la Cofradía de la Vera Cruz de Osorno en 1548, que años después se verán incrementados y definitivamente aprobados a comienzos del siglo XVII por el Provisor y Visitador General, canónigo de la Catedral de Palencia, en esos años la sede episcopal estaba vacante. Están copiados al pie de la letra, es decir con la ortografía y puntuación del libro del pasado siglo.

CAPITULOS QUE HAN DE GUARDAR Y CUMPLIR LOS COFRADES DE LA SANTA VERA CRUZ DE OSORNO.

 

 

CAPITULO 1º

Que ninguno sea recibido por hermano cofrade sin haberse leído la Regla.

Primeramente ordenamos y mandamos que a todos los que quisieren entrar por cofrades en esta nuestra Cofradía y Hermandad sean recibidos, siendo buenas personas y no revoltosos, ni personas que no puedan sufrir la disciplina, con tanto que primero no se les haya leído esta dicha Regla, por nuestro escribano y se proponga y diga en Cabildo General.

Así mismo ordenamos que el que propusiere por el tal cofrade que quisiere entrar, se salga afuera de nuestro Cabildo hasta que no se le llame o se le de respuesta de lo que se acordare.

Ítem, encargamos a todos los cofrades, so cargo de la promesa que a esta Cofradía tienen hecha, que cualesquiera que supiese algún defecto de aquel que quisiera entrar por cofrade, que lo manifieste estando todos en nuestro Cabildo o en secreto a nuestros Alcaldes, para que ellos nos hagan relación de tal defecto, por qué no se debe recibir tal cofrade y que si entonces no lo declara y después murmurase, que pague doscientos (200) maravedíes de multa.

Ítem, Ordenamos que el cofrade que dijere o descubriere así al que quisiere entrar por cofrade como al que por él propusiere a dicha persona, que no sea nuestro hermano.

 La persona que no consintiere en su entrada y manifestare su objeto, pague de pena cinco libras de cera para la Cofradía y que no le sean perdonadas, ni otra remisión de ello.Por qué cada uno pueda libremente y sin enojo manifestar el objeto que supiere del que quiere entrar por cofrade, como no sea secreto, se manifieste y no de otra manera.

CAPITULO 2º

De la promesa que han de hacer los cofrades que entraren.

 

Vos hermanos habéis mirado lo mucho que a Nuestro Señor Jesucristo debemos todos por su Santa Pasión, que en la cruz sufrió por nosotros y por redimirnos y salvarnos.

Veréis también la gran merced que os hecho de entrar en esta Santa Hermandad y Archicofradía para acuerdo y memoria de tan gran beneficio sea instituido y ordenado, y por esta razón bien merecía  cuanta caridad y amor debéis a estos hermanos que en su compañía y bendita Congregación os reciben. Y por la obediencia que el Hijo de Dios siempre guardó hasta la muerte y muerte de cruz, como el apóstol dice, fue como promesa que nos hizo de nunca negarnos su misericordia. Por lo que habéis también de prometer guardar esta Regla que la Santa Cofradía tiene establecida para su buen gobierno y glorioso premio, que es en fin vivir y morir como Jesucristo para siempre.

Responda el cofrade y diga: ASI LO PROMETO. Si así lo hiciere Nuestro Señor que sufrió muerte y pasión en la Santa Cruz os de el galardón y haciendo lo contrario os demande mal y caramente.

Responda el cofrade: AMEN

CAPITULO 3º

 

De lo que esta obligado a hacer el cofrade

que propone por otro

 

Otro si. Hordenamos y mandamos que el cofrade que propusiese por otro, siendo el tal recibido por cofrade, que por el mismo caso sea visto obligarse por su fiador para pagar la entrada dentro de nueve días, so pena de una libra de cera para la Cofradía.

CAPITULO 4º

 

De lo que ha de pagar de entrada y que hayan de llevar hacha de cuatro pabilos

 

Otro si. Hordenamos y mandamos que el cofrade que fuese recibido en esta Santa Hermandad y Cofradía pague de entrada el que fuera de disciplina doce reales y los señores clérigos y viudas doce reales cada uno.

Las mujeres segundas de los hermanos y las demás que no fueren cofrades y casaren con alguno de vuestros hermanos pague de entrada seis reales y así mismo los que entraren de luz paguen de entrada veinticuatro reales, los cuales sean obligados a llevarlas en nuestras procesiones de disciplina hachas cuatro pabilos so pena de dos libras de cera por cada vez que lo dejaran de hacer.

CAPITULO 5º

 

De lo que a de pagar el que entrare cofrade

In articulo mortis.

 

Otro sí. Hordenamos y mandamos que el que quisiera entrar por cofrade en esta Santa Cofradía en el articulo de la muerte sea obligado a pagar cuarenta y ocho reales y cuatro libras de cera y seis cantaras de vino que es la entrada doble.

 

CAPITULO 6º

 

De lo que ha de hacer el hermano cuando muera

 

Otro sí. Hordenamos y mandamos que el cofrade que falleciera pague de salida a la Cofradía dos libras de cera y cántara y media de vino.

CAPITULO 7º

 

De cómo se han de pagar las entradas

 

Otro sí. Hordenamos y mandamos que cualquiera que quisiere entrar cofrade en esta Archicofradía, para que no haya ruidos ni escándalos entre los hermanos y cofrades, que el día que entrase cofrade o a lo menos dentro de nueve días haga la paga y deposite le entrada en manos del mayordomo y que no pagándola como dicho es, en los nueve días pasados, pague de pena un cuarterón de cera, y esto ha de ser sin que se lo pidan.

 

 

CAPITULO 8º

 

De la advocación de nuestra Cofradía.

 

Otro sí. Hordenamos y mandamos que la advocación de esta nuestra Cofradía sea en la Iglesia de Nuestra Señora de esta Villa de Osorno en la Capilla de la Santa Vera Cruz, en la cual se han de celebrar las fiestas de la dicha Archicofradía en los días siguientes:

  • La fiesta de la Invención de la Cruz en tres de Mayo.
  • La fiesta de la Exaltación de la Cruz en catorce de Septiembre.
  • La fiesta de San Francisco en cuatro de Octubre.

 

Las cuales dichas fiestas de la Exaltación de la Cruz y de San Francisco, hordenamos y queremos que todos los cofrades de esta Santa Archicofradía las guardemos como se guarda la fiesta de la Santa Cruz de Mayo, so pena de dos libras de cera sin umision (omisión).

CAPITULO 9º

 

Como se ha de celebrar la fiesta de Santa Cruz de Mayo.

Otro sí. Hordenamos y mandamos que la fiesta de la Santa Cruz de Mayo se celebre en esta forma:

  • Que los Mayordomos tengan cargo de hacer barrer y enramar y emparamentar la Capilla de la Santa Vera Cruz cuya advocación tenemos. Y que todos los cofrades asistan a las vísperas de la dicha fiesta so pena de un cuarterón de cera al que faltare, y acabadas las vísperas los Alcaldes y Mayordomos con el escribano tendrán dispuesta la colación para todos los cofrades que hayan asistido, de frutas y vino según su buena discreción y concluida se de gracias y rueguen a Dios Nuestro Señor para que los conserve en amor y caridad con todos.

  Y el día siguiente se dirá la misa en el altar de la 

  Cofradía con diacono y subdiácono, y antes de la misa                 

  se haga Procesión con todos los cofrades llevando la

  Cruz delante, con los clérigos que dijeren la misa,

  con sus candelas encendidas, todos puestos en orden

  como dicho es, estando con ellas encendidas mientras

  dure la misa y mientras cantan el responso por los

  finados.

  Y al que faltare a lo dicho pague de pena un cuarterón

  de cera.

CAPITULO 10º

 

Como se ha de celebrar la fiesta de la

Exaltación de la Cruz

 

Otro sí. Hordenamos y mandamos que en día de la Exaltación  de Cruz de Septiembre, asistan todos los cofrades a las Vísperas de la dicha fiesta y otro día a la misa so cargo de las penas impuestas en el capitulo anterior.

CAPITULO 11º

 

Como se ha de celebrar la fiesta de San Francisco

Otro sí. Hordenamos y mandamos que el día de San Francisco, que es el cuatro de Octubre, que todos los cofrades asistan a las Vísperas y misa como en las anteriores, so cargo de las mismas penas expresadas en capítulos anteriores.

CAPITULO 12º

 

De las misas de los primeros domingos de mes.

Otro sí. Hordenamos y mandamos que a reverencia de los Doce Apóstoles de Nuestro Señor Jesucristo, en los doce meses del año, en los primeros domingos de cada uno, se diga una misa cantada por los vivos y difuntos y el oficio del día con su colecta de la Cruz y otra colecta de finados y que digan dichas misas en la Iglesia de esta Villa de Osorno, en la Capilla y altar de Santa Vera Cruz, a la cual hayamos de estar presentes todos los cofrades so pena de cuatro reales. Hordenamos que en fin de la misa se diga un responso cantado por todos los finados y fundadores, bien hecho.

Y de esta Santa Cofradía, andando todos los cofrades, una procesión con la Cruz, so pena de cuatro maravedíes como arriba se dijo.

CAPITULO 13
De las misas de los viernes del año

Otro si. Ordenamos y mandamos que todos los viernes del año se diga misa de la Cruz, con colecta de finados y paguen a los Señores Clérigos sus derechos.

CAPITULO 14
De las misas que se han de decir en los días de Nuestra Señora

Otro si. Ordenamos y mandamos que se diga misa rezada en los días de la festividad de Nuestra Señora de cada un año; y en los demás días que están asentados en la tabla de memorias que está en la Capilla de la Santa Cruz.

CAPITULO 15
De cómo han de venir confesados y comulgados

Otro si. Ordenamos y mandamos que conforme a la religión cristiana somos obligados a estar confesados y comulgados para el Domingo Santo de Resurrección y tres días antes hemos de seguir la Santa Vera Cruz con penitencia y disciplina; por lo que todos los cofrades que ahora son y en adelante fueren sean obligados a confesar y comulgar el día de Jueves Santo de la Cena, para que las penitencias que hagamos e hicieren, sean aceptas al acatamiento divino. Si alguno tuviese alguna urgencia o causa que le impida el hacerlo se presentará a nuestro Alcalde, los que podrán disimular la falta, pero que no deje de hacerlo en el Domingo de Casimodo cumpliendo la penitencia. Y el que faltare a lo dicho, que pague de pena dos libras de cera. Y si alguno de los cofrades no obedece será suspendido hasta que pague y cumpla lo mandado.

CAPITULO 16
Que haya junta el primero o el segundo domingo de Cuaresma

Otro si. Ordenamos y mandamos, para que ninguno alegue ignorancia, que nuestro Alcalde hagan que el día primero o segundo Domingo de Cuaresma manden llamar a Cabildo en el cual se aperciba y mande a todos los cofrades que estén apercibidos y tengan recaudo de túnica y hachas los que fueren de luz para la noche del jueves Santo y si alguno a esta junta no viniere estando en la villa pague de pena un cuarterón de cera.

CAPITULO 17

Otro si. Ordenamos y mandamos que nuestro Alcalde, Mayordomo y Escribano sepan de nuestros cofrades si entre ellos hay alguno que viva amancebado o sea escandalosos, llamando al que lo fuese se le diga y requiera que so pena de ser suspendido de la Cofradía y dos libras de cera , no vayan el la Procesión de Jueves Santo y si en los ocho días después de suspendido no deja el dicho defecto se le excluirá para siempre de nuestra Hermandad y Cofradía y que el cofrade o cofrades que contradijeren lo tal o pusieren algún estorbo a nuestros Alcaldes pague de pena cien maravedíes cada año y no le sean perdonados.

CAPITULO 18
Como deben encerrar y desencerrar el Santísimo Sacramento

Otro si. Ordenamos y mandamos que el Jueves Santo de cada año, vengamos todos los cofrades con nuestra cera a la Iglesia de la Asunción de esta villa a la Misa Mayor y nos hallemos presentes al tiempo de cerrar al Santísimo Sacramento con nuestra cera ardiendo y lo mismo el Viernes Santo al tiempo de desencerrar al Santísimo Sacramento y al que faltare mandamos que pague un cuarterón de cera.

CAPITULO 19
De la disciplina

Otro si. Ordenamos y mandamos que el Jueves Santo por la noche vengamos todos los cofrades a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción con túnica y disciplinas y donde se acordare nos despojemos y ordenemos la procesión llevando la Cruz delante con dos niños, cada uno con su cirio encendido en candeleros o linternas altos, y en ese orden vayamos disciplinándonos, cantando los niños en voz alta los versos de la pasión de Nuestro Señor Jesucristo, llevando nuestra cera encendida se andarán las estaciones con el mayor orden y formalidad posible. Y el que faltare a lo dicho y no estuviere enfermo u otra causa legitima con licencia de nuestro Alcalde, pague dos libras de cera y haga la penitencia cuando le fuere señalado por nuestro Alcalde tardando en las estaciones lo que tardan todos juntos y no cumpliendo así pagar dos libras de cera por cada vez que faltare al día señalado.

CAPITULO 20
Como han de ir descalzos en la Procesiones de Jueves Santo y en las demás disciplinas

Otro si. Ordenamos y mandamos que en atención a las reglas viejas no hay capítulo que obligue a que en la procesión de Jueves Santo y no en las demás de disciplina, vayan descalzos, supuesto que así se hace; juntos el Abad, Alcalde, Mayordomo, Escribano y todos los Cofrades. Queriendo siga y no se pierda tan santa devoción, en Cabildo General acordaron y dijeron: “Es nuestra voluntad y queremos que desde ahora para siempre jamás, los que ahora somos y en adelante fueren que en la noche del Jueves Santo y demás procesiones, así las de disciplina como otra que hubiere por peste, falta de agua u otras semejantes necesidades; que ninguno de nuestros cofrades sea osado de ir calzado a ninguna de las referidas procesiones, sino descalzo de pie y pierna, salvo aquel que tenga legítimo impedimento y esté manifestado a nuestro Alcalde, que siendo justo les podrán permitir ir calzados y no de otra manera”. Por último encargamos las conciencias a nuestros Alcaldes y oficiales para que así en esto como en todo lo demás celen y vigilen y no sean morosos, pagando al que faltare a lo dicho cinco libras de cera a la Cofradía sin remisión alguna.
Y en atención a que este capítulo es muy conveniente a todos, de acuerdo y voluntad pedimos y suplicamos a su Señoría Ilustrísima Don Martín Haspi y Sierra, Obispo al presente de Palencia, tenga a bien aprobar este capítulo junto con los demás interponiendo desde luego su autoridad para su validación. En la Villa de Osorno la Mayor a doce días del mes de Febrero de mil ochocientos seis.

CAPITULO 21
Quien ha de regir la procesión

Otro si. Ordenamos y mandamos que la noche de jueves Santo de la Cena vayan en dicha Procesión para regir y gobernar, nuestro Alcalde y Escribano, los cuales hagan que el Mayordomo entretanto tenga dispuesto el vino para lavar las llagas y asimismo las tortas y fruta con el vino para la colación. Ordenamos asimismo que el cofrade que en la Procesión dijere o hiciere alguna cosa deshonesta pague la pena de una libra de cera.

CAPITULO 22
Como se han de desnudar y en que parte

Otro si. Ordenamos y mandamos que la noche de Jueves Santo y cuando se haya de hacer Procesión entre nosotros de disciplina, que todos los cofrades nos juntemos a desnudar sin dar parte a ninguno de los demás que no sean cofrades y si alguno se apartase sea obligado a ir donde están los demás y que nuestros oficiales sepan quienes son que se desnudan y van en dicha Procesión y que el cofrade que así no lo hiciere pague de pena dos libras de cera, disciplinándose el día que le señalen nuestros oficiales so pena de otras dos libras de cera.

CAPITULO 23
Que estando en Junta ninguno lleve consigo criado,hijo ni hermano que no sea cofrade

Otro si. Ordenamos y mandamos que la noche de Jueves Santo cuando volviésemos de la Procesión y nos fuésemos a vestir y hacer colación, en esta noche como en las demás juntas en nuestro Cabildo y Ayuntamiento ninguno podrá llevar consigo a hijo, criado ni hermano no siendo cofrade, porque los tales no pueden dar fe ni conocer quien es uno y quien es otro so pena de una libra de cera al que tal hiciere y suspensión de la Cofradía y que luego nuestros Alcaldes y Oficiales echen fuera al que no fuere cofrade sin excusa y sin dilación alguna y al cofrade que le llevare consigo le sea luego aplicada la dicha pena. Los Alcaldes sean obligados a dar colación a los armados aparte, bajo las mismas penas.

CAPITULO 24
De la disciplina por agua o penitencia

Otro si. Ordenamos y mandamos que si acaso, lo que Dios no quiera ni permita en esta Villa, acaeciese pestilencia, hambre o falta de agua, que por los señores del Regimiento y Cabildo de esta Villa fuésemos rogados a que hiciésemos procesión de disciplina, los nuestros Alcaldes harán que el llamador toque a Cabildo sobre ello y si los que se juntaren o la mayor parte de ellos lo adoptaren sea hecho. Y si después de acordado, alguno de los cofrades no lo quisieren hacer, paguen de pena dos libras de cera, viniendo confesados y comulgados bajo las penas que ponen en capítulos que hablan sobre esto en el Jueves Santo de la Cena.

CAPITULO 25
Como se han de velar los hermanos enfermos

Otro si. Ordenamos y mandamos que si acaso, nuestro hermano, estuviese enfermo, a punto de morir y pidiera veladores, nuestro
FALTA UNA LINEA QUE NO SE VE EN LA COPIA
noche no muriese se avisaran otros dos y así sucesivamente hasta que Nuestro Señor le lleve o le de salud; dando, el mismo Mayordomo, catorce maravedíes a cada uno de los veladores. Y si alguno fuere avisado y no lo quisiese hacer pagará de irremisible pena una libra de cera para la Cofradía.

CAPITULO 26
Como se ha de honrar al cofrade que muriese fuera de esta Villa y se mandase traer a sepultar a ella

Otro si. Ordenamos y mandamos que si acaeciere que algún cofrade muriese fuera de esta Villa, seamos obligados a salir a acompañarle hasta fuera de la Villa o a la casa de donde estuviere depositado y traerle donde hubiere ser sepultado. Si para ello fuésemos avisados por nuestro Llamador y estar a la tal honra y entierro con nuestra cera ardiendo, como se ha de traer con los hermanos que muriesen dentro de esta Villa. Por lo que pagará el heredero o testamentario que fuere de tal difunto libra y media de cera más lo que pagan los cofrades que mueren dentro de la Villa. Y el cofrade que no asistiere desde el principio hasta el cabo de los Oficios que se le hicieren, pague de pena un cuarterón de cera.

CAPITULO 27
Como se ha de honrar el cofrade que se mandare sepultar fuera de esta Villa

Otro si. Ordenamos y mandamos que si algún cofrade muriese en esta Villa y mandase sepultarle fuera, seamos obligados a salir con el cuerpo del difunto hasta fuera de la Villa y no más, pagando sus herederos o testamentarios de tal difunto libra y media de cera que pagan los demás hermanos.

CAPITULO 28
Como se ha de honrar al cofrade que falleciere dentro de esta Villa

Otro si. Ordenamos y mandamos que si alguno de nuestros cofrades falleciera, nuestro Llamador ha de avisar a todos los hermanos que le irán a acompañar cuando se vaya por él y asistir a los Oficios que por él se hicieran hasta acabarse, bajo la pena de un cuarterón de cera al que no lo hiciere, y lo mismo ha de hacerse por la mujer de algún cofrade o siendo ella cofrade se haga la misma honra a la mujer que al marido bajo la misma pena de un cuarterón de cera.

CAPITULO 29
Como se ha de honrar al cofrade que muere pobre en el Hospital de esta Villa

Otro si. Ordenamos y mandamos al cofrade que muriese pobre así en el pueblo como en el Hospital, que nosotros los cofrades le honremos con la cera de la Cofradía y con todo lo demás que convenga para su entierro, misa, vigilia y ofrendas; que la Cofradía lo haga a su costa. Los oficiales serán obligados a hacer y cumplir so pena de una libra de cera para la Cofradía y el cofrade que a este entierro faltare pague de pena un cuarterón de cera.

CAPITULO 30
Que haya Alcaldes, Mayordomo y Escribano

Otro si. Ordenamos y mandamos que el día de la Santa Cruz de mayo de cada año, en nuestro Cabildo y Ayuntamiento se elijan dos hermanos para Alcalde, otros dos para Mayordomo, uno para Escribano y otro para Llamador y estos tengan cargo de hacer cumplir lo que contiene esta regla, en especial los mayordomos para recaudar las rentas pertenecientes a dicha Cofradía y las penas que en algunos hermanos podrían caer. Y para la ejecución de lo dicho, damos poder y facultad a los Alcaldes para que puedan ejecutar todo lo contenido en esta regla y los Mayordomos cobren su cargo. Los Oficiales: Alcaldes, Mayordomos, Escribano y Llamador han de servir los Oficios por espacio de un año que cumplirán el mismo día de la Cruz del año siguiente; y en este día, los Mayordomos que hubieren servido, darán cuenta a los que entraren de todo lo que hubiese estado a su cargo de la dicha Cofradía o a todo el Cabildo y el alcance que se les hiciere lo pagaren dentro de nueve días so pena de dos libras de cera. Los oficiales que se nombraren serán suficientes para servir los Oficios, que serán confirmados por nuestro Cabildo ante el Escribano. Los que fuesen nombrados serán obligados a recibir y aceptar sin excusa los oficios. Y si alguno quisiera excusarse para no servirlos, pague de pena cinco libras de cera y pagadas sean obligados a servirlos so pena de suspensión y echarlos de la Cofradía.

CAPITULO 31
De cómo se ha de obedecer a nuestros Oficiales

Otro si. Ordenamos y mandamos que cada uno de los cofrades todos en general, seamos obligados a obedecer y cumplir lo que nos mandaren tocante al servicio de Dios Nuestro Señor y honra de la Santa Cofradía, so pena de una libra de cera y que sea ejecutado luego sin remisión.

CAPITULO 32
De cómo se ha de guardar el secreto

Otro si. Ordenamos y mandamos que cualquier cofrade que descubriese el secreto que se hablare en Cabildo a otra persona que no sea nuestro hermano pague de pena dos libras de cera y lo mismo se ha de entender si lo dijere algún cofrade que no le consintamos entrar en Cabildo por alguna razón legitima, por lo que pagara dos libras de cera y si no las quisiere pagar y ser obediente será suspendido de nuestra Hermandad.

CAPITULO 33
De lo que somos obligados a rezar

Otro si. Ordenamos y mandamos que cuando se dijere alguna misa de la Cofradía o falleciere algún cofrade, todos seamos obligados a rezar cada uno cinco padrenuestros con cinco avemarías y un credo en reverencia de las cinco llagas de Nuestro Redentor Jesucristo so pena del mal cofrade e indevoto del servicio de Dios Nuestro Señor.

EL DESCENDIMIENTO

 

   Este piadoso acto de la Pasión del Señor, era sino el más importante, sí el más esperado en la Semana Santa de Osorno, tanto por el interés y expectación que despertaba, igual en Osorno que en los pueblos limítrofes, como por el fervor y devoción con que se contemplaba por el numeroso gentío que abarrotaba la iglesia, ansioso de seguir paso a paso las incidencias del acto.

   A las tres de la tarde, tenía lugar el Descendimiento de Jesús, de la cruz…

   Al fondo de la verja se colocaba la cruz con el cuerpo de Cristo clavado en ella. Dos banderas negras flanqueaban la cruz y dos escaleras colocadas detrás para subir y desclavar a Jesús, completaban un cuadro de hondo patetismo e impresionante dramatismo religioso, simulando el Gólgota.

A las indicaciones del P. Predicador, José de Arimatea y Nicodemus, encarnados en dos sacerdotes de la parroquia, ascendían por las escaleras y procedían, con el mayor respeto y piedad, a descender a Cristo de la Cruz.

Primero desprendían, de la cabeza del Redentor, la corona de espinas, y a continuación retiraban el ignominioso letrero “INRI”, de lo alto de la cruz.

Luego eran desclavados lentamente, los brazos de Cristo y los pies, iniciando a continuación el descendimiento del Señor con una solemnidad y respeto impresionantes.

   El cuerpo del Señor era mostrado a su Madre, y luego colocado en el Sepulcro y tras una breve ceremonia ritual, finalizaba el acto en silencio.

   Luego, a las seis de la tarde, se iniciaba la procesión del Santo Entierro, que era y es seguida con enorme devoción y silencio por los fieles, por las calles acostumbradas.

   El contexto de estas efemérides, es el de un pueblo creyente, que se reune para celebrar y manifestar su fé, en común; y así, anualmente se recoge sobre sí mismo para demostrar a Dios su servicio humano a través del amor al prójimo. Y nos apoyamos en Dios, en nuestra fé, porque confiamos en Él, como lo expresa el Salmo 90, en su canto de guerra:

“Caerán a tu izquierda mil,

                 diez mil a tu derecha 

y a ti no te alcanzará”.

   Estas costumbres que son verdades religiosas y que fueron cantadas y plasmadas en la Liturgia, en la pintura, la orfebrería, en la escultura, la música y los antifonarios, son auténticas radiografías de una época soñadora, militante y explosiva religiosamente; son y fueron, la plataforma de participación del sentir de los vecinos y cofrades.

Penitentes, les llamará el pueblo a los de la procesión. Bajo el enigmático capuchón de altura, quizá se esconde un hombre en oración, con dignidad sencilla, y de esta manera, cada hombre, queda aislado cubierto por su túnica y recogido en sí mismo.

Y así, en la procesión del Viernes Santo, el pueblo celebra su fé colectiva, a través de la imaginería religiosa, demostrando la fuerza de su propia vitalidad. El poeta Manuel Alonso refleja toda la tristeza del Viernes Santo, así:

“El rostro del crucificado preside

        la tristeza de todos los Viernes Santos.

       Ese rostro de Cristo no enseña teología

            sinó la pena seca, la que no vierte llanto”.

LA CALLE DE LA PASIÓN

   La Semana Santa de Osorno, se caracteriza principalmente por su seriedad y sobriedad, y buena muestra de ello es la masiva afluencia de fieles a los actos religiosos. En las procesiones, no se limita el pueblo, a ver desfilar las imàgenes y “pasos”, sino que de forma activa sigue el paso de las mismas, demostrando un respeto y un silencio reverencial, signo del fervor que siempre ha tenido el pueblo de Osorno, a los misterios de la Pasión.

Es una preciada virtud que viene trasmitiéndose de generación en generación, y que debemos conservar como preciado tesoro; es el ejemplo de fé y devoción de un pueblo que sabe leer en los “pasos” de la Pasión, el mensaje de Cristo de amor y de perdón, es la interpretación plena del Evangelio, salir a la calle para tomar parte de las procesiones, dando con ello, testimonio de Cristo.

   Hay en Osorno, unas calles típicas por donde han desfilado siempre las procesiones y que merecen que hagamos un recorrido por ellas:

Adentrándonos por Marqués de Estella, enfilamos pronto la Calle de la Pasión, por donde, desde hace cinco siglos , han discurrido las procesiones. Recios caserones que resisten impávidos el paso de os años y que tantas veces han contemplado el paso de las imágenes, van cediendo poco a poco a la arquitectura moderna.

En el horizonte, allá al fondo, todavía bajo el frío de Marzo, se recorta la silueta de la montaña. La procesión sale a las afueras, según consta en los estatutos de la Cofradía: “la procesión se celebrará por fuera del lugar y con las insignias acostumbradas”. Bordeando la antigua muralla bajamos por el fecal para desembocar en la calle Conde de Garay, hasta la iglesia. Antes, hemos pasado por la plaza, remozada y moderna, cuya modernidad y belleza, no está reñida, ni mucho menos, con el fervor y silencio de las procesiones, es más, parece que sonriente, con la belleza de sus jardines, quisiera prestar vistosidad y esplendor a los desfiles procesionales.

   El largo desfile procesional, ha pasado lentamente, contemplado en silencio por un gran gentío, levantando murmullos de admiración no exentos de interés: ¿Quién lleva el Nazareno?, ¿quién lleva la Cruz Pesada?…Quizás algún amigo. Terminada la procesión, los cofrades recibirán el panecillo de anís y degustarán la sabrosa limonada acompañada de las sabrosas saladillas de Mariano, compartiéndola en magnífica camaradería con los amigos, familiares y las novias. Luego, se irán la gente, de bares y más tarde acudirán a la Hora Santa, para finalizar algunos a altas horas de la madrugada con el típico juego de “chapas”.

Entre los Directivos de la Cofradía, se recuerdan los deberes para el día de Viernes Santo. Por la mañana, pronto, habrán de completar el reparto de panecillo a los que no se les pudo atender ayer. Oficiales y Asociados, deberán disponer nuevamente los Pasos para la procesión de la tarde: La Piedad. El Sepulcro etc… Hay que revisar las listas: tanto de la subasta, como de la recaudación de cuotas para que todo esté en orden. Y a continuación, acudir al Vía Crucis y Sermón de las Siete Palabras.

   Todo conlleva un gran sacrificio y esfuerzo por parte de los directivos, pues son desde antes del Domingo de Ramos, días de mucha dedicación y entrega.

Algunos, se preguntan el porqué de tanto trabajo y sacrificio, y es que cuando se tiene fe en unos ideales, no importan las dificultades ni los inconvenientes que puedan surgir, se asume todo con entusiasmo y afán, sin pedir nada a cambio.-

EL NAZARENO

 

   Una de las imágenes más valiosas de la Semana Santa de Osorno y de la iglesia parroquial, tanto por su gran valor artístico, como por la veneración de que goza, es la de Jesús Nazareno.

   Haciendo un poco de historia, diremos que el año 1768 la familia Hierro-Mantilla compraba con todos los requisitos legales, la capilla izquierda de entrada a la iglesia, conocida por la de los Hierro, o del Nazareno y se le imponía la obligación de dar culto a Jesús Nazareno propiedad de la Parroquia. Y allí, está ocupando el centro del dorado retablo, la espléndida Imagen, cuyo autor es sin duda el célebre imaginero castellano, Gregorio Fernández, que aunque nació en Sarriá (Lugo), pasó casi toda su vida en Castilla, donde talló maravillosas imágenes y grupos escultóricos.

Ejemplo de sus obras son el Cristo Yacente, del Museo de Escultura de Valladolid, de un parecido asombroso en el rictus doloroso, en los cabellos y barba, es idéntico al Nazareno de Osorno. Lo mismo podemos decir de la crispación de los dedos y manos de la Dolorosa de la Iglesia de la Cruz de Valladolid, los mismos de nuestro Nazareno, y también del célebre escultor.

   ¿En qué época llegó a Osorno nuestro Nazareno?.

Con seguridad que fue en la del Renacimiento por los años 1.600 en que el Conde de Osorno, d. Pedro Manrique y su hijo d. Garc??? Fernández Manrique, 2º y 3º Mayor, elevaron la suntuosidad del templo parroquial, construyendo la Capilla Mayor, dotándola de  esa estupenda verja de forja y coronándola con el Calvario Gótico renacentista que hoy preside dicha Capilla.

No olvidemos la gran amistad que unía a los Condes de Osorno, con el Emperador de Constantinopla, Andrés Paleólogo, debido a la cual aquél donó numerosas obras de arte a los Condes de Osorno, algunas de las cuales están en el Monasterio de la Trinidad de Burgos.

Bien pudo ser que entonces embellecieran la Capilla del Nazareno o de los del Hierro con esos altares barrocos decorados primorosamente con el pan de oro y que sin duda, son lo mejor de la iglesia. Tanto el de Jesús Nazareno en el centro, como los laterales con la imagen de la Dolorosa a la izquierda y la de Santa Faz a la derecha, son una joya del barroco del siglo XV y dan gran esplendor a la capilla.

Allí se cantaba el Miserere, desde 1.710, todos los domingos de Cuaresma a la hora de vísperas sufragado por la familia Hierro Mantilla, debido a que figuraba como una carga o impuesto que llevaba la finca de la Monzona, de este término municipal, propiedad de la familia Hierro. Posteriormente, esta carga pasó a la familia de d. Ubaldo Cuesta, al adquirir la mencionada finca, encargándose de sufragar o pagar el cántico Miserere, hasta el 1.947 en que la iglesia suspendió dicha costumbre. Diremos que, mientras la familia Cuesta sufragó el cántico del Miserere, se cantó en el Altar Mayor.

   Hay varias sepulturas en la Capilla, lo que demuestra que la familia Hierro Mantilla tenía el privilegio de enterrar allí a sus miembros. También, existe la creencia de que en dicha Capilla se encuentre la entrada al subterráneo que se asegura, hubo en la Iglesia, aunque este extremo no ha podido ser confirmado.

EL ALTAR DE LA SANTA FAZ

   El Altar de la Santa Faz, lado de la Epístola de esta capilla, además de tener gran mérito por su valor artístico, reviste particular misterio y devoción, ya que está dedicado a la Cara o Rostro del Redentor.

Es una pintura de las facciones de Jesús, realizada en la parte anterior de un cristal que solo se ve con la capilla a oscuras y aproximando una vela. Ignoramos quién es el autor de dicha pintura y sabemos, no obstante, que solo hay en España, una obra semejante a esta y dedicada a la Santa Faz y que está en la Catedral de Jaén.

La Revista Geográfica Española, referente a catedrales de España, de d. Angel Dotor, en su número 43, hay una referencia al altar de la Santa Faz en la Catedral de Jaén que dice: “La Capilla Mayor tiene un grandioso retablo de tres cuerpos y así mismo la imagen de la Virgen de la Antigua y la famosa reliquia de la Santa Faz, o sea el lienzo con el que la Verónica, enjugó el rostro del Salvador en el camino del Calvario (siglo XVI).

   El altar de la capilla del Nazareno pudiera ser  una copia del de la Catedral de Jaén pues es idéntico. De todos modos, sería interesante estudiar dicho tema aunque esto queda para los expertos en Arte. Demostrado está, que tanto los altares de la Catedral jienense, como los del Nazareno de Osorno, según hemos podido comprobar por fotografías, son iguales en las formas y los motivos ornamentales, si bien, aquellos son superiores en tamaño, como corresponde a una Catedral, y también del Renacimiento. Curiosamente también se menciona la Virgen de la Antigua que  como se sabe, fue la 1ª Patrona o titular de la parroquia de Osorno.

   Por otra parte, es interesante constar que en nuestra iglesia parroquial, existen varios altares e imágenes de la Pasión, pudiendo citar por ejemplo, el notable Calvario Gótico Renacentista que corona el Altar Mayor, al altar de la Inmaculada que en épocas pasadas ubicó un Cristo Crucificado, y en el cual están esculpidos los signos de la Pasión. También figura en dicho altar, un sagrario con pinturas policromadas representando a Jesús resucitado del siglo XVI, y que se pone en el Monumento el día de Jueves Santo.

El altar de la Vera Cruz, en la nave del Evangelio, con la Imagen del Cristo Crucificado, Imagen titular de la Cofradía, o Santo Cristo Enarbolado. La mencionada Capilla del Nazareno, con las imágenes de Santa María Magdalena, La Dolorosa y santa Faz, tallas valiosas del siglo XVI, y para finalizar, la Virgen Dolorosa que sale en la procesión de la Soledad.

   Quizás todas estas imágenes y altares relativos a la pasión de Jesucristo, hayan sido motivo suficiente, para arraigar en el pueblo de Osorno, su fe en los misterios de la Pasión, una fe que no en balde, se ha mantenido profunda y fuerte durante cinco siglos, y que sigue latente trasmitiéndose de generación en generación, de padres a hijos.

   El porqué de esta fe del pueblo de Osorno, es un tema que nos interesaría conocer, pero solo podemos decir que es de muchos siglos. Cada pueblo tiene sus características y su manera de vivir y de pensar y sobre todo su manera peculiar de entender las cosas de la fe.

Por los años 1.400, tuvo Osorno más de diez ermitas dedicadas a varios santos y también a la Virgen, y en la parroquia, en cuanto a devoción Mariana se refiere, hay más de doce imágenes de la Virgen en sus diversas advocaciones. Pero no creemos que sea éste el motivo de esa fe solamente, sino otros muy importantes y que solo Dios conoce. Por eso, debemos conformarnos y darnos por satisfechos con conservar esa fe y saber trasmitirla a nuestros descendientes.

SANTO CRISTO ENARBOLADO

 

   En la iglesia parroquial, en la nave del Evangelio, tiene la Cofradía de la Santa Vera Cruz su altar e imagen titular, Cristo Crucificado o Santo Cristo Enarbolado, como le llamamos en la Cofradía.

   Es curioso y de sabor tradicional, conocer los nombres que desde tiempo inmemorial han tenido las imágenes de la Cofradía; así por ejemplo, El Nazareno era conocido en la subasta del Domingo de Ramos como Los Bracillos de Jesús. El Sepulcro, como El Santo Entierro. La Cruz Pesada como Cruz del Redentor y como hemos dicho, El Cristo Crucificado, como Santo Cristo Enarbolado.

Verdaderamente, esos nombres no deben perderse y olvidarse en la Cofradía, por tradicionales y de hondo significado religioso, pues son la verdadera esencia religiosa de la Cofradía y la que durante siglos se ha conservado y respetado.

   En el Archivo Parroquial figuran datos que acreditan a la Cofradía como poseedora de su Altar, por lo menos desde la mitad del siglo XVII, por el 1.700 o antes, y se dice que la Cofradía “lo atiende con sabanilla y aceite para la lámpara”.

El primitivo altar de la Cofradía estaba, no obstante, en la Capilla de Salinas, a la entrada de la iglesia a la derecha, hasta que Esta fue comprada a la Iglesia con las debidas licencias, por el Capitán Bustamante.

El Cristo titular de la Cofradía es una imagen de Jesús Crucificado, con la particularidad de estar con la cabeza erguida y dirigiendo los ojos al cielo en actitud de exalar una de las últimas “siete palabras”.

   Para la Cofradía, el Santo Cristo Enarbolado es, por lo mismo, estandarte y Guía, cuyos pasos estamos obligados a seguir todos los Hermanos de la misma y a este respecto el primer Capítulo de los Estatutos dice: “con laudable objeto de que los Hermanos que la componen y los que en lo sucesivo sean admitidos en ella, se encomienden a Dios en sus rezos y oraciones…”.

Es un Cristo barroco, de autor desconocido y, seguramente, del siglo XVIII, igual que el altar y, al parecer, antes estuvo en otra cruz, Siempre salió en procesión el Jueves y Viernes Santos, y el dos de Mayo, víspera de la Cruz de Mayo. En su altar se decían misas por los fallecidos de la Cofradía y era obligación de rezar el Rosario los cofrades, hombres y mujeres, que por su edad no podían acudir a los entierros.

   Hoy, la Imagen del Crucificado forma parte de un magnífico paso compuesto por tres figuras: el Cristo Crucificado, San Juan y la Dolorosa. Dos valiosas tallas que figuran en la parroquia, lo que enriquece el valor artístico de nuestras procesiones, dándolas mayor realce.

   Sin embargo, creemos que la Cofradía tuvo en los primeros años de su existencia otra imagen como titular de la misma, pues como acreditan los Estatutos, fue fundada en 1.540 y la Imagen del Crucificado es del siglo XVIII, año 1.700 aproximadamente. Por tanto, es fácil suponer que la Cofradía tendría otra imagen o insignia titular.

   La Capilla de Salinas, primera Capilla de la Cruz, por los años 1.500, tenía según el Archivo Parroquial, un altar dedicado al San Jerónimo, y en ella se decían misas y responsos por los cofrades fallecidos.

   En cuanto a las fiestas y celebraciones que conmemoraba la Cofradía, podemos citar cuatro Juntas Generales a saber: primer domingo de Cuaresma, Domingo de Ramos, 2 de Mayo: Invención de la Santa Cruz, y 13 de Septiembre, Exaltación.

El 2 de Mayo, Junta Vísperas y Procesión con la Imagen del Crucificado y vistiendo túnica como en Semana Santa. El 3 de Mayo misa cantada con obligación se asistir los cofrades.

El 13 de Septiembre, Junta General para rendir cuentas y Vísperas. Y el día 14, fiesta de la Exaltación, misa cantada con las mismas obligaciones para los cofrades que en Mayo.

SAN PANTALEÓN

    La ermita de San Pantaleón, muy vinculada a la Cofradía de la Santa Vera Cruz, es, sin duda, la más antigua de Osorno. Según testimonios fidedignos del Becerro de las Behetrías de Castilla, existía ya en el siglo XIII hacia el año 1.200 y está situada en un altozano junto a la carretera Burgos-León.

Probablemente hubo con anterioridad a esa fecha algún poblado visigótico, como parece confirmarlo la necrópolis que allí existe, dados los sarcófagos que se han hallado y los restos humanos que el arado, va sacando a la luz, sin que nadie se haya molestado en estudiar dicho terreno, hasta la fecha.

Como se sabe, hasta hace poco existió un camino o senda que de manera rectilínea se dirigía a las Cuestas, donde según los historiadores, hubo una ciudad vaccea o celtíbera llamada Dessóbriga.

La ermita, según la historia, fue propiedad de la Orden de Malta fundada por el Rey Carlos V en el año 1.530 y luego de los Caballeros de San Juan de Jerusalén. En la parroquia se conserva la cruz o distintivo de dicha Orden.

    Por esa fecha, la ermita era ya propiedad de la Cofradía de San Pantalón o San Pantaleones, y en 1.548, al unirse varias cofradías, pasó a llamarse de la Vera Cruz o San Pantaleón.

La Vera Cruz, estuvo muy vinculada a la ermita, por tener allí su origen y desde entonces fue de su propiedad, celebrándose allí misas y rogativas que pagaba la Cofradía.

    Ciertamente, en el aspecto artístico, la ermita no tiene mucho mérito, ya que al cabo de los siglos ha pasado por numerosos arreglos y reformas. Sin embargo, interiormente, destaca un arco ojival del siglo XIV, de medio punto y un artesonado mudéjar de pequeñas proporciones y que ha sido removido, al reparar el tejado. También poseía la ermita, varias imágenes románicas del siglo XIII y XIV, que luego fueron traídas a la parroquia para evitar robos y posteriormente fueron enajenadas. Las adquirió d. Eugenio Fontaneda y en Aguilar estuvieron mucho tiempo; hoy, son propiedad de un anticuario de Barcelona.

   Como dato histórico, hemos de señalar según documentos hallados en el Archivo de Simancas, por dª Sarita Rodicio, que en el año 1.498, en la ermita de San Pantaleón o San Pantaleones de Osorno, tuvo lugar un importante acontecimiento que describe así la Historia: “El 26 de Marzo de 1.498, en Sa Pantaleones, jurisdicción de Osorno, el Conde d. Pedro Manrique y su hijo Mayor, otorgaban la escritura en que renunciaban a sus derechos y pedían a los Reyes Católicos la validación de todo lo actuado sin su licencia”.

   En cuanto a los cultos que en la ermita se celebraba, según el archivo parroquial, se “va en procesión el primer día de letanías menores, lunes anterior a la Ascensión”. Le recuerda de nuevo la Regla 28 de las Ordenanzas Capitulares del Cabildo de Osorno en 1.587 y añade que también se va a ella en procesión el día de la Cruz de Mayo. Bracias al celo de los cofrades, la ermita se mantuvo muchos años en florecimiento y así por el año 1.685, poseía una heredad de 80 tierras (suponemos serían 80 obradas).

   Consta que se hicieron reparaciones en la ermita los años: 1.724, 1.789,1.798, 1886 y 1.900. La penúltima reparación, tuvo lugar en 1.956 y fue costeada, integramente, por el Cuadro Artístico Local, y por último, se retejó y cimentó el año 1.997 por la Cofradía de la Santa Vera Cruz.

ERMITA DE LA PIEDAD

   Otra de las ermitas bastante relacionada con la Cofradía de la Vera Cruz, es la de Nuestra Señora de la Piedad, construída posiblemente en el siglo XIV, y reformada por los mudéjares, como lo demuestra el magnífico artesonado del techo, probablemente del siglo XIV al XV; es de forma piramidal, todo él, como un encaje de bella tracería, tan extraordinario como el de la sacristía de la iglesia de San Francisco, en Palencia, o los de Cisneros y Fuentes de Nava.

   En ésta ermita se advierten hasta tres estilos diferentes correspondientes a distintas épocas. La primera anterior al mudéjar, es en la pared del fondo, que ocupa el altar, que al principio, pudo ser un oratorio abierto para caminantes al lado del camino Madrid-Santander. La segunda, netamente, mudéjar con su artesonado, y el alero del tejado, primorosamente labrado, del mismo estilo. Y una tercera, con el altar barroco, hoy bastante deteriorado, pero de indudable valor y que tapa en parte el artesonado, cuyas pechinas llegan casi hasta el suelo.

   A esta ermita conocida también como el Humilladero, acudían los Hermanos de la Cofradía de la Vera Cruz ha azotarse o lacerarse, en Semana Santa, según las reglas o estatutos de la Cofradía. También se conoció a esta ermita como lazareto o sito de leprosos al lado de la ermita, se han descubierto sepulturas. En el testamento de Petronila Rojo, hermana del Bach. Pedro Rojo, cura de la iglesia de Osorno, se manda en 1.589, una libra de aceite para la lámpara del Humilladero.

   De la custodia y cuidado de la ermita, se encargó siempre la Vera Cruz, hasta que se fundó la de La Piedad, compuesta por pastores, hacia el año 1.900. En ella se decía una de las 5 misas del Concejo el día de Santa Brígida (1 de Febrero) y más tarde, el día de San Juan Bautista.

   El altar es de un barroco precioso aunque muy deteriorado y en el centro del mismo, un Descendimiento compuesto de siete figuras, valiosa talla de la escuela italiana, cuyo autor, muy bien, puede ser Pedro Berruguete, pues éste célebre escultor estudió en la escultura del Renacimiento con el insigne Miguel Ángel, en Italia, por los años 1.500, tallando luego en Castilla maravillosas imágenes de la Piedad.

Este magnífico grupo escultórico, al que no se le ha dado su merecido valor, se conserva en la parroquia, en espera, como otras obras de valor, de su restauración. Repetidamente, hemos solicitado la reposición y arreglo del artesonado, sin que hasta la fecha, lo hayamos conseguido. Esperemos que en un futuro próximo tengamos la suerte de verlo reparado.

   He tenido ocasión de admirar grupos escultóricos, semejantes a éste, de la Piedad de Osorno, en varias parroquias de la provincia, y últimamente, en las Edades del Hombre de Palencia, advirtiendo la semejanza entre ellos. Juan Balmaseda, Alonso Berruguete, Manuel Álvarez o Alejo Vahía, cualquiera de estos grandes escultores del renacimiento, podría ser el autor, pues las líneas maestras de las obras de ellos, se dan en la Piedad de Osorno.

Hoy este Grupo Descendimiento, pues es un conjunto de siete figuras, permanece muy bien guardado para evitar robos, a la espera de su restauración.-

IMAGINERIA RELIGIOSA

 

 

   El patrimonio artístico de la Cofradía, sino muy amplio, es sin duda de bastante valor ya que puede presumir de obras escultóricas de indudable mérito. A las de El Nazareno, La Piedad y otras ya descritas, podemos añadir tallas del Renacimiento como la Dolorosa, San Juan, Santa María Magdalena y el Cristo del Sepulcro, imagen articulada con la cual se celebraba el Descendimiento, etc…

   Particular atención merece a este respecto, el magnífico Grupo Descendimiento, conocido por la Piedad antigua, por haber estado siempre en la ermita y que según personas autorizadas en la materia, admiten que puede ser de Pedro Berruguete, del cual hay numerosas obras en Palencia y Valladolid, así como en Paredes de Nava, su pueblo natal, y en Becerril. Tampoco debemos olvidar las imágenes de La Virgen de las Angustias de Villarramiel y la Piedad de Herrera de Pisuerga, y otras, que figuran en nuestros pueblos y que son poco conocidas pero de gran mérito.

   En la actualidad, gracias al impulso renovador que experimentó la cofradía, por los años 50, al ingresar en ella varios jóvenes, se adquirieron nuevos pasos que enriquecen su patrimonio artístico y dan gran realce y esplendor a las procesiones. Así, por ejemplo, La Oración del Huerto, La Flagelación, La Coronación de Espinas y Entrada de Jesús en Jerusalén, o la Borriquilla, fueron donados generosamente, por los integrantes de aquel Cuadro Artístico Local, con los beneficios de aquellas representaciones teatrales. Aquellos jóvenes de ayer, hombres hoy, han cumplido sus bodas de oro en la Cofradía de la Santa Vera Cruz, y siguen con el mismos entusiasmo y fe que han tenido siempre. Enhorabuena. A buen seguro que si sus obligaciones personales se lo hubieran permitido, hubieran seguido con aquel afán de superación en bien de la Cofradía.

   Gracias a éste ejemplo de dedicación y de apoyo, a la Cofradía, que luego siguieron otros muchos jóvenes, la Hermandad, experimentó nueva vida, renovando los Estatutos, introduciendo nuevas costumbres y actualizando la vida interior de la Cofradía, dando un aire renovador de juventud y de vida, a la misma.

   Se crearon las cofradías infantiles del Nazareno, Santo Sepulcro y la Piedad, y que son vivero de la Vera Cruz, y se admitió a las mujeres como cofrades con plena participación activa en las tareas de la Cofradía, siendo hoy el elemento femenino de vital importancia en la misma. También se introdujo, como elemento del hábito del cofrade, la capa verde, de raso, dando realce y vistosidad a los desfiles procesionales, sin perder su carácter, la Cofradía, de sobriedad y seriedad y sin olvidar la piedad y recogimiento que los cofrades deben guardar en las procesiones.

   Hoy, la Cofradía sigue superándose y progresando en todos los aspectos, gracias a la buena organización y administración. Se nos conoce ya en muchos puntos de España, ya que se tuvo la feliz idea de establecer relaciones con otras Cofradías importantes, como la de la Vera Cruz de Valladolid, y la de Palencia, siendo invitados por esta última a participar en un concurso de carteles de Semana Santa organizado por la Cofradía del Señor atado a la Columna, de Zaragoza, y hoy recibimos correspondencia y tenemos relaciones amistosas con numerosas Cofradías del sur de España, de Levante y de Aragón.

   El aumento del número de cofrades, año tras año, es grande y ya es difícil por no decir imposible, el reunir en la Casa de Cultura, centro que generosamente nos viene cediendo el Ayuntamiento, a todos los miembros de la Cofradía. Este es un reto que todos debemos asumir, como es la construcción de un nuevo local para celebrar en él, las juntas y reuniones. La directiva de la Cofradía es consciente de ello y debe procurar con la ayuda de todos, resolver éste problema, cada día más urgente.

CRUCES Y GUIONES DE LA COFRADÍA

   En este capítulo, debemos mencionar además de las imágenes ya reseñadas, varias cruces patrimonio de la cofradía, como son la Cruz Hueca, llamada así porque significa la banalidad de muchas de nuestras obras, vacías de contenido y sin valor ante los ojos de Dios. La cruz por eso mismo, es hueca y no de mucho peso.

Otra de las cruces, sin duda la más importante, es la Cruz del Redentor, o Cruz Pesada. En ella, se colocaba a Jesús para el acto del Descendimiento por eso se la conoce como Cruz del Redentor. Muchos han intentado llevarla en las procesiones del Jueves y Viernes Santo, pero pocos lo han conseguido. Su gran tamaño y peso no lo permiten y solo contados cofrades asumen la responsabilidad de cargar con la Cruz y llevarla toda la procesión (aproximadamente dos horas) sin necesitar relevos.

   Hay casos ñeque algunos hijos, heredan la tradición de los padres de llevar la cruz, pero hace falta mucha vitalidad y sobre todo mucha fé; sin embargo, es una satisfacción ver como hay jóvenes que se atreven a ello y lo hacen con éxito. Como dato a destacar diremos que antaño, la Cruz Pesada era mayor que ahora y siempre hubo cofrades que cargaron con ella. Otras cruces y guiones figuran en la Cofradía, pero las principales quedan ya reseñadas.

   Los pasos se han remozado, algunos de ellos por su gran volumen van en carrozas, otros se llevan a hombros; algunos cofrades, dan un aire de vida a las imágenes, ya que saben balancear o “bailar” como corrientemente se dice, a las mismas. Indudablemente, es una cosa admitida, ya que dicho movimiento, sabiéndolo ejecutar, da la impresión de que las imágenes van andando, lo que da vistosidad y emoción a ellas.

   Y para finalizar, citaremos que en estas celebraciones, del Jueves y Viernes Santo, no dejen de probar la limonada de la Cofradía y las sabrosas rosquillas y saladillas de Mariano de Osorno, famosas ya en la región.-

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Acerca de Santa Vera Cruz Osorno

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Una respuesta a Nuestros comienzos

  1. Maria Teresa Pérez González. dijo:

    Queridos amigos Cofrades de la Santa Vera Cruz de Osorno:
    Dice el refrán que ” de lo que hay en el corazón hablan los labios” pero no solo los labios, sino el cuerpo entero a través de las actividades y los hechos que realizáis cuyo testimonio muestran las fotografías que ahorran mil palabras. ! Qué hermoso es vuestro espíritu de FE! pues ésta es sin duda, además de otras virtudes, la que ponéis de manifiesto en todo vuestro actuar a lo largo del ano y especialmente en cada Semana Santa. !Felicitaciones de todo corazón y gracias por vuestra generosidad, entrega, solidaridad y trabajo en común. Gracias por ennoblecer el espíritu del pueblo castellano de Osorno y sus alrededores!
    Con gratitud fraterna.
    Sor María Teresa Pérez.

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